Estudio del comportamiento de los niños con sus muñecos reborn

Estudio del comportamiento de los niños con sus muñecos reborn

¿Qué puede ser más natural para los padres que ver a un niño jugando con su muñeca? Los juegos cotidianos, tan intemporales que se han vuelto anodinos, las diversiones de nuestros querubines con sus muñecos no son la banalidad de comportamiento que se podría concluir. Porque en el mundo de los juguetes, las muñecas de nuestros hijos ocupan un lugar especial.

Cuando observamos de cerca el comportamiento de un niño pequeño con sus juguetes, nos damos cuenta rápidamente del impacto positivo de las muñecas en los niños.

muneca  reborn

¿COMO SE COMPORTAN LOS NIÑOS CON SUS MUÑECAS REBORN?

Si, como otros objetos que manejan, forman parte de su experiencia vital, las muñecas son un elemento clave en el desarrollo del niño. Su relación con este juguete es tan fuerte como su relación con el adulto, que está marcada por las dimensiones emocionales bajo el prisma de la autoridad paterna.

Desafiando la ley de género, el comportamiento de los niños con sus muñecas revela su deseo de crecer de forma diferente a como nos gustaría imponerles. Niñas o niños, crean su propio aprendizaje imitando al adulto e imitándose a sí mismos con la ayuda de juguetes como las muñecas.

LA MUÑECA COMO JUGUETE DIDACTICO Y COMPAÑERO DE APRENDIZAJE

La muñeca no es un juguete como los demás. Desempeña un papel fundamental en el desarrollo del niño pequeño. Como compañero de juegos, es la psique la que da testimonio de su viaje iniciático hacia la comprensión del mundo adulto.

Las muñecas permiten a los niños afinar su percepción del mundo que les rodea. Les ofrecen la posibilidad de ampliar el alcance limitado de su perspectiva de la vida cotidiana y de liberarse gradualmente de la dependencia del adulto. Al alimentarla, vestirla y desvestirla, desarrollan sus habilidades motrices y una autonomía que antes les era desconocida. Al asumir las prerrogativas de sus padres con respecto a su muñeca, se liberan de una forma de pasividad a la que les obligan sus padres.

Esta asunción de poder da al niño una nueva imagen de sí mismo y le permite afirmar su personalidad. Se trata de una transición que actúa como prerrequisito para la adquisición de habilidades fundamentales. El muñeco sirve de válvula de escape para el niño y facilita el enriquecimiento de su lenguaje, el dominio de sus gestos o su capacidad para orientarse en el espacio. A solas con su muñeca, el niño decide y esta asunción de autoridad, porque le obliga a evaluar una situación y a dar un paso atrás, le hace más sociable.

LOS NIÑOS APRENDEN EL COMPORTAMIENTO DE LOS ADULTOS DE SUS MUÑECOS

Durante mucho tiempo, la cuestión de si el comportamiento de un niño es el resultado de una herencia genética o una reproducción de los patrones que observa quedó sin resolver. En 1961, el llamado experimento del muñeco BOBO del psicólogo Albert Bandura aportó algunas respuestas.

En el experimento del muñeco BOBO, Bandura intentó demostrar que los niños que se enfrentaban al comportamiento violento de sus padres reproducirían el mal ejemplo. Los resultados del experimento del muñeco BOBO no llevaron a la conclusión de que la violencia en nuestra sociedad es sólo un problema de educación.

Sin embargo, con el experimento del muñeco BOBO, introdujeron la idea de que el comportamiento de los niños es más el resultado del aprendizaje por imitación que de la transmisión de una herencia genética. Sin embargo, esto refuerza el presunto papel de la muñeca como juguete y herramienta educativa real. Como repite con ellos las experiencias de su vida cotidiana, el niño comprende mejor las expectativas de sus padres hacia él.

Esta comprensión, fruto de la experimentación real, permite al niño desarrollar su intelecto. Si imita a los adultos, también pone en marcha un proceso de individualización que le ayuda a construir su comportamiento. Si su muñeca es una compañera imaginaria, su presencia física le permite, por extensión, dirigirse a sí mismo. Hablando con él, consolándolo, castigándolo, el niño se educa a sí mismo.

¿POR QUE LOS NIÑOS CRECEN JUGANDO CON SUS MUÑECAS?

Crecer significa ponerse a prueba. Desde una edad muy temprana, el niño ejerce actividades educativas bajo la influencia de su entorno. Jugar con muñecas les estimula y contribuye a su educación.

Los juegos de muñecas son tan convenientes para nuestro modelo social que podríamos olvidar su total apropiación por parte del niño. Este último, si bien busca identificarse con los adultos, no deja de buscar su propia identidad. Al reproducir el comportamiento de los hombres y mujeres que les rodean, los niños aprenden un poco más de sus enseñanzas, pero también inventan una forma de construirse a sí mismos. Poco a poco va tomando conciencia de su personalidad y se proyecta a través de sus intercambios interactivos con su muñeco.

Este proceso casi catártico le ayuda a comprenderse mejor a sí mismo y a la relación con sus padres. Alternando el papel de adulto y luego el de niño, repite escenas de su vida cotidiana con su muñeca. Lejos de la imagen de las actividades estereotipadas, estos juegos de rol permiten al niño comprender mejor el comportamiento de sus padres hacia él cuando le reprenden o le animan. El niño se descubre a sí mismo, y el análisis de sus propias reacciones le ayuda a controlar mejor sus impulsos emocionales o afectivos.

JUEGOS DE CHICAS, JUEGOS DE CHICOS

Juego de muñecas, juego de chicas. Esta tautología no tiene más legitimidad que la idea preconcebida a la que a veces nos condiciona nuestra educación. Proviene sobre todo de la socialización de los individuos en función de su sexo, sin tener en cuenta su naturaleza innata.

Los códigos sociales nos incitan a considerar a las niñas sólo en términos de su destino como futuras mujeres. Sin embargo, la única predestinación es la que mantiene nuestra imaginación, a veces en contra de la naturaleza y a menudo bajo la influencia de una educación que destierra cualquier posibilidad de alteridad. En sus primeros años, los niños no son conscientes de su identidad sexual. A lo sumo, la diferencia entre niñas y niños es sólo una cuestión de modelos de comportamiento o de vestimenta que se les somete y luego se les impone.

Sin embargo, desde una edad muy temprana, los niños participan en las mismas actividades que las niñas. A pesar de las distinciones que se les hacen, su comportamiento es idéntico al del sexo opuesto. Dar de comer, mecer, pasear un muñeco son experimentos de su propia itinerancia, al igual que reír, llorar o gritar son reflejos comunes a ambos sexos.

Estudio del comportamiento de los niños con sus muñecos reborn

Tanto los niños como las niñas buscarán este mimetismo al jugar con una muñeca, que les traslada al lugar donde el adulto ejerce su tutela. Sin la presión social que supone un desvío de lo que ofrece la naturaleza, es natural que un niño quiera jugar con una muñeca.

Un estudio de comportamiento suele requerir un experimento situacional. La relación interactiva que se desarrolla entre un niño y su muñeca de juguete ilustra este punto. El mimetismo que un niño mantiene con su muñeca parece incluso proceder de su voluntad de aprender e influye en su comportamiento y en el desarrollo de su intelecto.

Juguetes emblemáticos de la primera infancia, las muñecas son también una verdadera herramienta educativa esencial para el desarrollo y la socialización del niño. Estos juguetes le acompañan a lo largo de su proceso de individualización, cuyo resultado será la afirmación de su personalidad. Como tótem de la introspección, la muñeca permite al niño exteriorizar sus angustias, canalizar sus miedos, dominar y analizar todos sus sentimientos. De este modo, le ayuda a crecer y a confrontarse con los demás, sobre todo de cara a su entrada en la escuela.

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